Causa

Illari es una niña 11 años que vive en uno de los conos más populares al norte de Lima, se levanta muy temprano para poder vestirse y prepararse la comida que llevará al colegio para ella y su hermano de 7 años. Aunque  la mayoría de veces, por las prisas, olvida desayunar y  solo se lleva unos refrescos y un par de galletas que coge de la tienda que tiene su madre en casa. Su día comienza con una cándida sonrisa y con el optimismo de que hoy sí entenderá las matemáticas que se le dan mal. Al regresar a casa, ayuda a su madre atendiendo en la tienda mientras realiza las tareas del colegio. Illari tiene muchas ilusiones de ir a la universidad y ser veterinaria y ayudar a su familia a salir adelante, para ello sabe que tiene que ayudar a mamá en el trabajo y así ahorrar dinero y acceder a una educación de calidad.
Apostamos que por su optimismo y lucha lo conseguirá.

Desde Fundación Solfai trabajamos para convertir esas ilusiones en una realidad. Nuestro “para quién” son los niños y adolescentes que como Illari que no tienen los medios necesarios para reforzar su educación o no tienen un cultura de alimentación sana. Sumamos fuerzas para brindarles las herramientas necesarias que le permitan al niño desarrollar sus habilidades y continuar con los estudios.

En un país en vías de desarrollo la educación es clave para proporcionar a las personas los conocimientos, las capacidades y competencias necesarias para participar de manera efectiva en la sociedad y en la economía. Permite a la población acceder a un trabajo decente, salir de la pobreza y alcanzar un nivel de vida satisfactorio. De esta manera, Fundación Solfai quiere contribuir y ser inspiradores para trabajar en disminuir las brechas sociales.

Hemos querido colocar el primer eslabón en Lima-Perú, ya que presenta la mayor concentración de población del país con 9 millones 835 mil habitantes,  lo que representa el 32% de la población nacional. Colocar la primera piedra en una ciudad con tanto alcance a nivel nacional, es estratégico para  motivar a emprender más  proyectos similares en cada región del país.

Reflejo de la lucha diaria, esa misma que nos demuestran nuestros niños y adolescentes saliendo a trabajar con una cándida sonrisa de ternura y esperanza para sacar a sus familias adelante.